Valores

El Dakar, rally más importante y más difícil del mundo, construye su historia en medio de los más bellos desiertos del planeta y se inscribe en el universo de los más grandes desafíos deportivos de nuestro tiempo. Competición y a la vez carrera de orientación, pone frente a frente a los pilotos más importantes de rally raid del mundo con competidores amateurs, que a menudo vienen a cumplir un sueño, imponerse un desafío, al mando de su moto, cuadriciclo, auto o camión. Cada año, unas cincuenta nacionalidades se encuentran en esta mezcla de competición y ayuda mutua cuya proyección televisiva llega en 190 países.

Una Competencia Internacional

Nacido en África, donde construyó su leyenda, naturalmente al Dakar lo atrae lo desconocido. El Sahara fascinó a los competidores durante casi treinta años. Ahora, el Dakar se dedica a la exploración de nuevos horizontes, de grandes espacios de otro continente, con el deseo intacto de sorprender. Convertido en competencia internacional que recibe ahora más de 50 nacionalidades diferentes, el Dakar se basa en la sed de intercambio, la capacidad de apertura de sus competidores; todos con ganas de explorar los desiertos del mundo.

Una Competencia Deportiva Extrema

Más que una simple carrera de velocidad, el Dakar exige capacidades de navegación en fuera de pista y cualidades de regularidad. En rally raid, lo que prima es la resistencia, la menor falla se paga caro. Las condiciones de carrera, la fatiga, la duda, los problemas mecánicos se convierten rápidamente en compañeros. Esta mezcla de rigor físico y de performance técnica seduce desde hace más de treinta años a los campeones que vienen de distintos lugares, deseosos de medirse entre ellos y de aprehender esta competencia sin igual.

Una Aventura Humana

Como la montaña o los océanos, los grandes espacios inspiran a los aventureros. Inscribirse en el Dakar significa en cierta medida escalar su Everest, terminar la vuelta al mundo en vela o en remo. Aunque el decorado sea magnífico, sigue siendo muy salvaje y lleno de peligros reales incluso para los participantes más aguerridos.
El podio de llegada, por lo tanto, representa un desafío de excepción, a veces el de toda una vida.
Más allá de la clasificación, todos los competidores están motivados por este deseo tenaz, este sueño casi loco. Ya sea que se trate de pilotos de moto, auto, camión o cuadriciclo, todos comparten esta ambición de superación de uno mismo, un sentimiento que acerca. La tradición de ayuda mutua, consigna que forma parte de los pilares del “espíritu Dakar”, nace de esta pasión compartida.